Experimenta el paraíso aquí y ahora

Para experimentar el paraíso aquí y ahora, no tienes que lograr ni cambiar nada. Simplemente se requiere una nueva toma de consciencia y un cambio de mirada, para que se produzca el milagro que te llevará directamente al Reino de los Cielos.

  • Sigues pensando que algún día (quizás después de tu muerte) encontrarás el paraíso?
  • ¿Crees que el paraíso es un lugar físico lejano?
  • ¿Piensas que necesitas lograr todo aquello que deseas para poder experimentar ese estado de paz infinita?

Déjame decirte que hallar el Reino de los Cielos, como nos decía Jesús o bajar el Cielo en la tierra, es más fácil de lo que parece.

¿Qué es exactamente el paraíso?

Para mí, el paraíso es lo máximo a lo que podemos aspirar en esta experiencia terrenal. Aunque no se puede describir con palabras, podríamos definirlo como un estado de paz eterna, silencio, plenitud, puro éxtasis, alegría y gozo por vivir.

En otras palabras, el paraíso se siente cuando has trascendido por completo todos los miedos y lo único que queda es el amor.

Cuando elevas tu vibración al amor incondicional; dejas fluir solo el amor a través de ti, te conviertes en paraíso.

Despertar a la Realidad del amor es vivir en el paraíso. 

Está claro que el paraíso no es ningún lugar físico lejano, sino un estado interior, que no depende de nada exterior. Independientemente de lo que hayas conseguido en tu vida o de tus circunstancias actuales, puedes experimentar el paraíso aquí y ahora. Para ello, necesitas aceptar que todo lo que sucede en el mundo exterior no te define y por supuesto no te da ni te quita nada.

Cómo conectar con la paz interior aquí y ahora

Eres un ser divino con un poder creador ilimitado. Date cuenta de que puedes parar la máquina de creación de miedo. Eres el único responsable de seguir creyendo en el miedo. Elige de nuevo. Elige solo el amor.

Eleva tu vibración al amor incondicional. Ámalo, acéptalo y abrázalo todo (sobretodo tu humanidad).

Dicho de otro modo, vivir en el paraíso no es nada más que una actitud, una decisión o una toma de consciencia en la que recuerdas, sientes y reconoces quién eres realmente: un Dios o Diosa encarnado en un cuerpo físico.

Eres puro amor. Cuando tu mente se rinde al servicio del corazón, unes el Cielo con la tierra.

De hecho, siempre has estado en el paraíso y siempre lo estarás porque es lo único que existe. «Como es arriba, es abajo», afirma uno de los principios del Kybalion.

Todo lo que no es paraíso es una ilusión mental, una película, una proyección o una interpretación errónea de tu mente,

En resumen, el paraíso eres tú. 

Vivir el presente cuando tu día no es perfecto

Cuando hablo del paraíso como una experiencia interior, lo hago desde una mirada espiritual. Para llevar esa imagen a tu día a día, no necesitas sentir alegría constante ni negar lo que te duele. Puedes cultivar momentos de presencia mientras atraviesas una preocupación, buscas una solución o reconoces que necesitas compañía.

Tal vez estás preparando la cena y tu mente ya está en las tareas de mañana. O tienes unos minutos libres, pero los ocupas repasando una conversación. Volver al presente puede empezar por notar dónde estás y preguntarte: «¿Qué requiere mi atención ahora?». A veces la respuesta será terminar una tarea; otras, descansar o hablar con alguien.

Tres prácticas sencillas para cultivar paz interior

1. Atiende a una experiencia cotidiana

Elige un momento breve: beber agua, abrir una ventana o caminar hasta otra habitación. Observa un color, un sonido y el contacto de tus pies con el suelo. Deja que ese instante sea suficiente. Si te distraes, puedes volver sin convertirlo en un fallo.

2. Separa lo que sucede de lo que anticipas

Escribe dos frases: «Ahora mismo está pasando…» y «Me preocupa que después…». Por ejemplo: «Estoy esperando una respuesta» y «Me preocupa que me rechacen». Distinguir ambas cosas te permite reconocer la incertidumbre sin dar por hecho un desenlace.

3. Escoge un gesto de cuidado posible

Pregúntate qué está a tu alcance hoy. Puede ser silenciar una notificación durante la comida, pedir unos minutos de tranquilidad o dejar de repasar una discusión para retomarla después. El gesto no tiene que resolverlo todo para ser valioso.

Aceptar el presente también permite hacer cambios

Aceptar que algo está ocurriendo no significa aprobarlo ni resignarte. Puedes reconocer «Esta situación me está haciendo daño» y tomar medidas. Tu paz también puede necesitar un límite, una conversación o ayuda. No tienes que permanecer en una situación difícil para demostrar amor o evolución espiritual.

Imagina que alguien te pide algo que hoy no puedes asumir. Una respuesta coherente podría ser: «Hoy no puedo ocuparme de esto». Quizás aparezca incomodidad; eso no invalida tu decisión. Puedes tratarte con cariño mientras aprendes a sostenerla.

Para profundizar en esa relación contigo, continúa con las tres claves para vivir desde el amor propio.

Preguntas frecuentes sobre vivir aquí y ahora

¿Vivir el presente significa dejar de planificar?

No. Puedes reservar un momento para organizar el futuro y después volver a lo que estás haciendo. Planificar una tarea concreta y pasar el día anticipando todos los problemas posibles son experiencias diferentes.

¿Puedo tener paz y sentir tristeza a la vez?

No necesitas expulsar la tristeza para tratarte con amor. Puedes permitirte un momento de descanso, compañía o silencio sin exigirte cambiar inmediatamente lo que sientes.

¿Qué hago si mi mente vuelve una y otra vez a la preocupación?

Evita convertir la presencia en otra obligación. Anota lo que necesitas atender y elige una tarea pequeña para este momento. Si hoy te cuesta, acompáñate con paciencia: tu valor no depende de mantener la calma.

> Descubre cómo bajar el Cielo en la tierra para vivir en el paraíso aquí y ahora

Observa cómo te sientes cuando decides amar y aceptar todo aquello que tu mente rechaza. En lugar de enfocarte en lograr grandes metas en el mundo exterior, pon tu atención en eliminar los obstáculos al amor.

Limpia tu mente de falsas creencias y pide ayuda divina para purificarla completamente.

¡Permite que el amor que eres fluya libremente a través de ti!

Muchas gracias por estar.

Un fuerte abrazo,

Mònica

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